sábado, mayo 12, 2007


Asesino Virginia paga 571 dls por arma


El estudiante de la universidad Virginia Tech Cho Seung-Hui entró a una armería de la ciudad cercana de Roanoke hace cinco semanas, presentó su tarjeta de crédito y salió con una pistola Glock de 9 milímetros y una caja de proyectiles. Pagó 571 dólares.
La Glock era una de dos armas cortas con las huellas digitales de Cho halladas después que mató a 32 personas y luego se suicidó en la peor masacre en su tipo de la historia moderna de Estados Unidos.
El propietario de Roanoke Firearms, John Markell, dijo que su armería vendió la Glock a Cho en marzo. El número de serie había sido borrado con una lima, pero los agentes federales descubrieron su origen gracias a un recibo que hallaron en la mochila de Cho.
''Fue una venta de lo más ordinaria'', dijo Markell, quien no intervino personalmente en la transacción. ''Era un chico universitario amable y pulcro. No vendemos un arma si la compra nos parece sospechosa en lo más mínimo''.
Cho tenía la cédula verde (green card), o sea que tenía la residencia legal permanente y eso lo habilitaba para comprar un arma, siempre que no hubiera sido condenado por un delito.
''Es horrible saber que el arma vino de mi negocio'', dijo Markell.
Las autoridades también hallaron una pistola Walther calibre 22 entre los efectos de Cho, según una orden de cateo emitida por el condado de Montgomery.
''La clave de todas estas matanzas es la facilidad de acceso a potentes armas de fuego'', dijo Daniel Vice, abogado de la Campaña Brady de Prevención de la Violencia con Armas. ''No se pueden efectuar estas matanzas con bates de béisbol o cuchillos''.

No creo que haya sido ajuste de cuentas. Creo que este joven tuvo una depresión muy fuerte, porque cuando uno no está bien consigo, piensa que los demàs tienen la culpa de nuestra situaciòn. Es cierto que no sabía lo que hacía, no midió su coraje,y entonces esto lo orilló a acribillar a tantas personas inocentes. Desde mi punto de vista, fue algo muy personal, problablemente se quiso suicidar, pero no quiso hacerlo solo. Pero a fin de cuentas, por más que le saquemos comentarios, ya no está. Solamente queda la conciencia a las autoridades de reforzar y vigilar la compra y venta de armas de fuego pertenecientes a personas qe pasan por problems sicologicos qe puedan afectar su forma de ser y producir alteraciones como le sucedio a Cho Seung-Hui.




By Nicolás Sandoval